Medicina del S. XIX
La medicina del siglo XIX todavía contiene muchos elementos de arte (ars medica), sobre todo en la cirugía, aunque comienza a establecerse un modo más científico de practicarla, alejándose de la experiencia de quienes la practican. Es en este siglo cuando nace la teoría de la evolución. Se comienza a medir comprender y predecir, mediante leyes, la realidad.

Gracias a esto, avanzan la química (Dalton, Mendeleiev) y la propia medicina. La figura médica principal fue Rudolf Virchow. Desarrolló disciplinas tales como la higiene y la medicina social. Fue el quien postuló la teoría de "Omnia Cellula a Cellula" (cada célula proviene de otra ya exixtente) y explicó que los organismos vivos están formados por estructuras denominadas células.
Fueron las últimas décadas del s. XIX las que tendrán mayor trascendencia, ya que son los orígenes de la medicina contemporánea. Joseph Skoda y Carl von Rokitansky fundaron la Escuela Moderna de Medicina de Viena, cuna de la nueva hornada de figuras médicas del siglo.
En 1833 Anselme Payen descubre la primera enzima. En el 1848 comienza a emplearse el éter para sedar a los pacientes antes de la cirugía y a finales de siglo Louis Pasteur, Robert Koch y Joseoh Lister demostrarán inequívocamente la naturaleza etiológica de los procesos infecciosos mediante la teoría microbiana. En Francia y Alemania se desarrolla la bioquímica, rama de la biología y de la medicina que estudia las reacciones químicas implicadas en los procesos vitales. De aquí surgiran los estudios sobre vitaminas y se pondrán los cimientos de la nutrición y dietética modernas.
Iganz Semmelwes fue un médico húngaro que creyó que la mortalidad materna por una infección contraída en el parto se debía a que los estudiantes no se lavaban las manos antes de asistir a las marturientas. Para demostrar esta hipótesis, realizó un rudimentario pero correcto estudio epidemiológico: comparo las salas donde las mujeres eran asistidas únicamente por matronas con las que eran asistidas por estudiantes, que presentaban una mortalidad superior. Gracias a esto comprobó que las infecciones se producían en los estudiantes que con anterioridad habían acudido a clases de disección de cadáveres, por lo que debía haber algún agente infeccioso que se transmite hasta las madres. La solución que aportó fue un lavado de manos con cloruro cálcico, que elimina los agentes infecciosos.
Además, es en este siglo cuando se avanza considerablemente en el conocimiento de diferentes órganos y tejidos. Sin ser médico, a pesar de contar con gran trascendencia, cabe destacar la figura de Gregor Mendel, padre de la génetica al demostrar que ciertos caracteres se transmitían de los padres a la descendencia.
Louis Pasteur fue un químico que tras observar sustancias mediante luz polarizada, lo que le permitió observar microorganismos, descubrió que la teoría de la generación espontánea era errónea. Gracias a este hallazgo, se aplicó el calor como medida antiséptica en las operaciones quirúrgicas, reduciendo drásticamente las infecciones. Además, el último azote a las enfermedades infecciosas (tras las vacunas y la asepsia) lo logrará Alexander Fleming con el descubrimiento del primer antibiótico.
El 8 de noviembre de 1895, Wilhelm Röntgen, un físico alemán, consiguió producir un nuevo tipo de radiación electrmagnética en las longitudes de onda correspondientes a los actualmente llamados Rayos X. Por ese descubrimiento recibiría el Premio Nobel de Física en 1901. Es la primera de las técnicas de diagnóstico por imagen que permitirán observar el interior del cuerpo humano en vivo. En 1896 los físicos Henri Becquerel, Pierre y Marie Curie descubren la radioactividad, lo que originaría la medicina nuclear.




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